Movimiento Social Cristiano. De dominio público es la aprobación de la ley de “matrimonio homosexual” en Argentina con facultades, entre otras, para adoptar menores y que tanto han festinado los degenerados chilenos. A todas luces, y no es necesario ser muy perspicaz para advertir que la inmoralidad internacional ha penetrado tan fuertemente en la clase política de Chile al punto que, por un lado, el presidente de un partido de la concertación ha manifestado su “más profunda alegría por el país trasandino y a la vez su fuerte desazón porque en nuestro país, aún no hemos, según él, avanzado o, como a ellos les gusta, progresado en ese ámbito”. Pero esto no es patrimonio de la izquierda neo-marxista sino que dichos anhelos también son compartidos, increíblemente, por algunos sectores de la derecha pinochetista encabezados por el senador Allamad y sus boys extremo-liberales (No resulta vana la siguiente reflexión, especialmente para quienes aparecen muy progresistas apoyando toda la inmoralidad que estas iniciativas suponen: ¿Alguien sabe de algún político dispuesto a dar uno de sus hijos o hijas en adopción a una pareja de homosexuales?). Por otro lado, recientemente el poder judicial, por medio de un tribunal de familia, otorgó el cuidado personal de un menor a su tío homosexual, haciendo caso omiso de lo refrendado por el más alto tribunal de nuestro país, la Corte Suprema, y por su propio presidente en relación al caso de las lesbianas Atala y De Ramón, en razón a que personas del mismo sexo no deben ni pueden tener bajo su cuidado a menores bajo el principio “del interés superior del niño”. Sabido es que en nuestro país las sentencias judiciales, a diferencia del anglosajón en el cual se sientan precedentes, no constituyen derecho o, mejor dicho, no son obligatorias para los demás tribunales, sin embargo, lo que diga o se refiera el más alto tribunal de nuestro país tiene su eficacia en los tribunales inferiores. Sin embargo, en este caso, la presión nacional e internacional de grupos homosexuales ha sido tan fuerte que ni aún ello ha servido para mantener el imperio del Derecho. No hasta hace muchos años, todo el mundo sabía perfectamente lo que era un “matrimonio”, lo que era un “homosexual o sodomita” y quienes podían o no adoptar a un menor (de hecho en nuestro país, la normativa para la adopción es tan estricta y supone un doble procedimiento, que lo hace larguísimo). A nadie, desde hace miles de años, se le había ocurrido igualar la unión de dos personas del mismo sexo con el matrimonio, el cual, es de su esencia que se contraiga entre un hombre y una mujer. Tampoco a nadie se le hubiera ocurrido omitir o pasar por alto uno de sus principales propósitos cual es la procreación. No obstante y de la nada, llegan los llamados progresistas y en nombre de sus avanzadas y peculiar sentido de los ideales masónicos y babilónicos de libertad, igualdad y fraternidad, utilizan las palabras matrimonio y homosexual con significados opuestos al sentir general de la sociedad y las familias chilenas. Sorprendentemente, la Unión Civil y/o matrimonio homosexual con la adopción de menores como fue aprobado en la desgraciada Argentina, se nos torna una exigencia y un derecho ante los cuales toda la sociedad chilena y quienes tenemos principios, valores y firmes convicciones de lo que Dios hizo: ”Varón y hembra los creo”, debemos doblegarnos y someternos a la Dictadura de los degenerados. Claramente, algo huele muy mal y pareciera que el tango de Santos Dicepolo cobra cada vez más sentido: “Los inmorales nos han igualados” (aunque ellos es más aparente que real; ellos cuentan con los medios de comunicaciones masivos y han creado una realidad virtual en torno a que “la mayoría quiere una legislación que “reconozca los derechos de los degenerados, pedófilos, travestis, etc., etc. Para sorpresa de todos, existe en nuestro país un “Consejo Nacional de Televisión” que en realidad parece un verdadero chiste malo, ya que en vez de velar por una programación saludable para la familia, y todos sabemos que lo único que se ve en T.V. es destape, degeneración, lujuria, infidelidad, adulterio, fornicación y está llena, pero llena al punto de la saturación, de homosexuales, que con todo desparpajo no sólo reconocen que lo son, sino que también lo promueven o, sin tapujos, que tienen o han tenido relaciones homosexuales con menores de edad, pero cuando en un programa pagado un pastor denuncia éste pecado, sancionan al canal por esos dichos…verdaderamente es el mundo de revés). A estas alturas, creo, todos somos concientes que destruyendo al matrimonio se destruirá la familia y que destruyendo la familia habremos destruido la sociedad…de ahí al colapso total, solo hay un paso. En último término, es importante tener claro que el movimiento de degeneración homosexual es sólo un eslabón más de nuevas ideologías perversas e inmorales que pretenden la destrucción de la sociedad occidental judeocristiana y la instauración del Nuevo Orden Mundial. Sin embargo, creemos que quienes estamos fuertemente arraigados en la base social y sociedad civil de la que la clase política y fronda aristocrática gobernante hace bastante rato se divorció, no comparte, en su gran mayoría, dichos postulados ni ese pseudo progresismo, ya que la mayoría de lo Chilenos anhela un Familia bien constituida y una vida con valores y principios para sus hijos y nietos. Pero a qué peligros se expone nuestro país con aprobar leyes inmorales y degeneradas como el matrimonio homosexual, la adopción de menores por parte de éstos? Es tan sólo un tema religioso moral? Ciertamente para quienes profesamos el Cristianismos bíblico, la ley de Dios no puede ser derogada ni pasada por alto ya que ella emana del Universo Moral de Dios y de su perfecta deidad, la que no es susceptible de equívocos o dobles interpretaciones. Sin embargo, también el tema tiene sus aristas sociales, médicas y científicas, y no puede ser de otro modo, ya que todas éstas solo se limitan a refrendar lo que Dios ha establecido en su palabra. Todas las sociedades que no han querido tener en cuenta a Dios, sólo han conocido de destrucción, y eso es precisamente lo que nos espera al promover la degeneración e inmoralidad anti-natura so pretexto de “progresismo”. Dentro de los argumentos que se presentaron ante el parlamento argentino y que éste no quiso considerar, resaltan algunas ideas como las siguientes, especialmente para quienes les gusta de hablar de Discriminación y crímenes de Lesa Humanidad: “Todo lo que impulsa a sobrevivir es bueno y todo lo que impulsa a sucumbir es malo. No se necesitan demasiadas luces para darse cuenta de que la heterosexualidad está a favor de la supervivencia y la homosexualidad está en contra de la supervivencia. Por lo tanto, no es lo mismo que el niño sea adoptado por padres cuya conducta es anti-supervivencia que por padres cuya conducta es pro-supervivencia. La homosexualidad es la conducta anti-supervivencia por antonomasia y basta para darse cuenta de ello compararla con otras anomalías como el enanismo, el gigantismo, la obesidad, las enfermedades, etc., que no impiden la procreación. Ni siquiera las personas con dos cabezas están impedidas de procrear. La homosexualidad, por lo tanto, no es una condición deseable, y colocar al niño en un ambiente donde ella predomina dista mucho de ser una actitud sensata. Es más, es un crimen de lesa humanidad”. Por otro lado se agrega: "Existen numerosos estudios que demuestran que hay una mayor incidencia de trastornos de identidad de género y una mayor promiscuidad en la conducta sexual entre los chicos y chicas educados, acogidos y aceptados por padres adoptivos homosexuales. En mi experiencia personal con el trabajo psicoterapéutico con homosexuales he advertido en la investigación de sus relaciones vinculares parentales vivencias de haber tenido padres ausentes, hostiles, distantes, violentos o alcohólicos, y madres percibidas desde sobreprotectoras y necesitadas de afecto hasta frías emocionalmente, vacías y muy exigentes. En otras ocasiones he descubierto experiencias psicotraumáticas como abusos sexuales en una o más ocasiones", Andrés Gottfried (psicólogo). Por lo tanto, quienes apoyan las “Uniones Civiles” hoy, está apoyando el “Matrimonio Homosexual y la Adopción de Menores por éstos” después. Es un camino sin retorno y como dice en una parte el libro “Los de Abajo” de Mariano Azuela, “cuando una piedra se lanza al vacío, ya no se puede detener”, es decir, el colapso es inminente e inevitable. Algunas de las consecuencias que ello tendría en los niños son: 1) Complejo de culpa: En cuanto el niño tenga suficiente edad para darse cuenta de su condición se sentirá humillado y la ocultará ante sus compañeros de juego o de colegio. Esto lo sabe cualquier psicólogo medianamente instruido. 2) Conflicto de identidad: Si el niño es heterosexual vivirá la homosexualidad, por afinidad con sus padres gay, como algo deseable. Estas ideas contrapuestas le provocarán angustiosas dudas. En Psiquiatría se denomina a esta condición "esquizofrenia", cuya gravedad es impredecible. Si por el contrario el niño es homosexual (por ejemplo cuando su origen es genético), su orientación se agravará. Es decir, se inclinará a una conducta ostensiblemente anti-supervivencia. 3) Contagio de la homosexualidad: Un ambiente homosexual es más propicio que un ambiente heterosexual para que el niño se contagie la homosexualidad debido a la mente reactiva y a los engramas. Un engrama es similar a una orden hipnótica. Cuando la homosexualidad tiene un origen engrámico se denomina "psicogénica" y es curable eliminando el o los engramas que la causan. En este caso la homosexualidad no es social –fruto de abusos o violación- ni voluntaria (libre albedrío), sino que le ha sido impuesta. 4) Segregación: El niño adoptado por homosexuales será inevitablemente segregado por los padres heterosexuales, que no permitirán que sus hijos frecuenten a esa familia por temor a que sean influenciados en su orientación sexual. 5) Discriminación: El niño adoptado por dos mujeres o por dos hombres se verá privado del beneficio que significa aprender de cada sexo. ¿Cómo puede ser, entonces, que se diga tan ligeramente que las Uniones Civiles sólo son para regular los aspectos patrimoniales entre dos convivientes cuando en realidad para ello nuestro derecho provee todos los instrumentos civiles y mercantiles necesarios, a menos claro que lo que se busque es legitimar el matrimonio homosexual. Cómo pueden decir que da lo mismo que el niño tenga padres del mismo sexo o de distinto sexo? Es Rafael Navarro, catedrático de la facultad de Derecho y secretario general de la Universidad Complutense de Madrid, quien nos afirma de una manera categórica: «Al igual que naturalmente resulta imposible la generación de hijos sin padre y sin madre, la propia naturaleza de las cosas hace que sean muchos los aspectos de la personalidad y conducta que el niño debe aprender de cada sexo. Privarle de ese punto de referencia supone discriminar a unos niños sobre otros». http://www.mscperu.org/ Así como jamás consideraríamos que un ciego pudiera conducir un auto, camioneta o bus, ni tampoco permitiríamos que un enfermo mental dirija un hospital o establecimiento asistencial, así mismo no podemos permitir que dos hombres o dos mujeres con aberraciones y degeneraciones sexuales puedan adoptar menores por el “interés superior del niño” y porque la Convención Internacional de Derechos del Niño establece en su Preámbulo que: “la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños. Reconociendo que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión” y agrega en varios de sus artículos lo siguiente: “todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño”. Agrega que: “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual” Hoy, cuando una parte de la Iglesia evangélica, a través de sus obispos y la mesa ampliada, está tan entretenida en tratar de homologarse o equipararse (sentirse al mismo nivel que la iglesia romana) haciendo propuestas, que en el mejor de los casos, beneficiará a unas decenas de personas pero que no afectará prácticamente en nada a nuestra sociedad. Cuando vemos a otra parte de la iglesia evangélica entretenida en convocar a grandes shows y a muchas luces de colores para tener a una buena cantidad de hermanos alimentando la carne y sus deseos con ofrecimientos de “grandes moverse del Espíritu Santo, sanidades, prosperidad y unción”, también existe otra parte de la Iglesia Evangélica que no ha bajado la guardia, que ha vigilado y denunciado el pecado, las aberraciones e inmoralidad permanentemente, una Iglesia que de verdad ama al Señor y su Palabra, que ama la Sana Doctrina y que no está dispuesta a claudicar, callar o tranzar a ningún precio el mensaje de Jesucristo (no sólo en ciertos y determinados momentos, creando comisiones de último minuto para ser parte, aunque sea por un instante, de la farándula eclesiástica y participar en reuniones con muchos flashes y que luego, de unas cuantas fotos y cafecitos con los parlamentarios, justamente quienes apoyan y promueven las inmorales iniciativas, no terminan en nada –en realidad ello no es tan asombroso, porque la mayoría de éstos últimos tienen sus compromisos políticos bien definidos y pereciera que sólo lo hacen para ser vistos y mostrarse como “siervos de Dios” y nadie les recrimine que no hicieron nada o simplemente para auto apacentarse-). En Chile existe una Iglesia que seguirá llamando pecado, corrupción, inmoralidad a lo que la palabra de Dios dice que lo es. La homosexualidad es un pecado aberrante y los que la practican son uno degenerados que si no se arrepienten y vuelven sus vidas al creador, morirán y arderán, irremisiblemente, en el infierno y junto con ellos, todos quienes la promovieron y legitimaron, tanto en el congreso nacional (en el que no son pocos los homosexuales) como en los diferentes ámbitos de poder. Ap. 3:3 “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete. Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. La Iglesia de Jesucristo, la que Él ganó por su sangre, no renunciará a su mensaje profético para estos tiempos, por anacrónico o destemplado que les suene a los progresistas, por radical y duro que les suene a los liberales y tibios. La Iglesia evangélica de la Sana Doctrina de Chile, la que no busca los aplausos, las luces o las prebendas de los políticos corruptos e inmorales, no cesará de Levantar su voz pata advertir el juicio de nuestro Dios ante tanta degeneración y llamar al verdadero arrepentimiento a cada uno, desde el presidente de la república hasta el más modesto y sencillo ciudadano de nuestro país. CRISTO VIENE y los que amamos su Palabra y Venida, decimos, Si ven Señor Jesús, tu Esposa y tu Espíritu te dicen VEN. HACEMOS UN LLAMADO DE ALERTA A TODA LA IGLESIA EVANGÉLICA DE CHILE, PARA QUE ORE, CLAME Y SE MOVILICE ANTE LA EVENTUAL APROBACIÓN DE LEYES INMORALES Y CORRUPTAS QUE SÓLO BUSCAN LEGITIMAR Y LEGALIZAR EL PECADO. HASTA AQUÍ NOS HA AYUDADO EL SEÑOR. Estemos atentos a cualquier convocatoria en éste sentido y para que el Pueblo de Dios diga, con voz en cuello: Por la Palabra de Nuestro Dios, Por la Moral y los Valores, Por la Familia y Por la Vida NO A LOS MATRIMONIOS HOMOSEXUALES NO A LA ADOPCIÓN DE NIÑOS POR PARTE DE ESTOS NO AL ABORTO (TERAPEUTICO O NO) NO A LA EUTANASIA (ACTIVA O PASIVA) NO A LA PÍLDORA DE EMERGENCIA Parémonos en la brecha y detengamos toda obra de maldad. Que Dios les ilumine y guarde vuestras vidas, irreprensibles, para su venida. Pastor José Lema Movimiento Social Cristiano Pd.: Adjunto más abajo dos estudio referentes al tema tratado. Las razones de un "no" a la adopción por homosexuales por Aquilino Polaino Lorente Como consecuencia del linchamiento irracional de los media del sistema que transmiten la consignas del "lobby gay" y las cobardías de quienes se acomplejan ante las acometidas de los mismos se impide que el público en general pueda conocer las razones científicas que hacen rechazable para el equilibrio psicológico de los niños su adopción por homosexuales. Un breve esquema de las mismas es apuntado por uno de los máximos especialistas en el tema, miembro del Consejo Asesor Adopción y homosexualidad es una cuestión de aristas vivas que está suscitando una fuerte polémica. Ante estos temas polémicos, los científicos y profesionales debieran abstenerse de entrar en la discusión, y limitarse a exponer -a quienes quieran oírles- las conclusiones científicas disponibles sobre el particular. A continuación se exponen, de forma muy sucinta, las razones científicas y rigurosas en que se fundamenta ese "no" a la adopción por parejas de homosexuales. Los datos que se mencionan a continuación no están tomados al azar de uno o varios artículos, más o menos científicos, publicados sobre el particular. Son datos que proceden de lo que se conoce con el término de un metanálisis, es decir, de revisiones cuidadas, críticas y sistemáticas de la mayoría de los trabajos publicados en la literatura mundial sobre este tema y de acuerdo con criterios rigurosos acerca de la salud psíquica de los niños adoptados por parejas de homosexuales. Trastornos Los principales riesgos que corren los niños adoptados por parejas homosexuales son los siguientes: trastornos en la identidad sexual, mayor incidencia de comportamientos homosexuales al llegar a la adolescencia -hasta siete veces más que los niños que viven con sus padres biológicos en familias intactas-, una tendencia significativamente mayor a la confusión y promiscuidad sexual, trastornos de conducta, depresión, comportamientos agresivos, ansiedad, hiperactividad e insomnio. El vínculo afectivo que establecen con los "padres" adoptivos -técnicamente se conoce como apego afectivo- es mucho más frágil en estos niños por estar expuesto a la versatilidad y otras características que se dan con mayor frecuencia entre sus "padres". En efecto, hoy se sabe que los conflictos y comportamientos violentos son dos o tres veces más frecuentes entre las parejas homosexuales que en las parejas heterosexuales; la duración media del vínculo entre las personas homosexuales no suele ser superior a tres años; los cambios de compañero/a son muy frecuentes, lo que aumenta la inestabilidad afectiva de los hijos adoptados; la promiscuidad sexual es mucho mayor que entre las parejas heterosexuales, así como la ruptura de relaciones entre ellos/as. Psicopatologías En el perfil psicológico de la personalidad homosexual se observa una mayor incidencia de rasgos psicopatológicos (egocentrismo, autocompasión, inmadurez afectiva, celotipias, infidelidades, etc.), lo que en modo alguno contribuye al desarrollo armónico de la personalidad del niño adoptado expuesto y en interacción con esos modelos de conducta. Desde la perspectiva de la salud psíquica, las conclusiones obtenidas ponen de manifiesto que en las parejas homosexuales es significativamente mayor la incidencia de trastornos psíquicos (especialmente, la depresión, la ansiedad, la adicción a las drogas, y el trastorno obsesivo-compulsivo) y el SIDA, y menor sus expectativas en años de vida. Factores de riesgo El niño tiene necesidad del padre y de la madre para identificarse con la persona de su mismo género y para aprender también el respeto, afecto y complementariedad que la persona del otro género le debe proporcionar. El afecto que recibe del padre y de la madre -que es de diversa índole- y la vinculación resultantes de esa relación son imprescindibles para fundar su identidad personal. El niño tiene derecho a desarrollar su identidad y a que madure su afectividad, observando el vínculo -afectivo, cognitivo y personal- que se establece en las relaciones entre el padre y la madre. Esta relación constituye la urdimbre donde se acuna y consolida la madurez de su futura afectividad. Socialización El niño que sólo convive con los "padres" homosexuales adoptivos suele sufrir un déficit en su socialización -al no interiorizar el genuino espíritu de familia que hunde sus raíces en la comunidad entre un hombre y una mujer-, además de un empobrecimiento en su autoestima, por haber sido estructurada de forma incompleta ,al relacionarse con figuras parentales de un mismo y único sexo. El niño tiene derecho, además, a ser protegido contra esa patología adicional que deriva de su exposición a los factores de riesgo, a que ya se ha aludido, derivados del comportamiento de sus "padres" adoptivos. En el niño que sea adoptado por homosexuales no se satisfarían los criterios que definen la adopción, por lo que propiamente se incurriría en una adopción sin adopción, en una ficción jurídica. El fin de la adopción es la protección del menor desvalido y no la satisfacción de los adultos/as, que no pueden engendrar descendencia alguna. De otra parte, como se sostiene en el viejo principio jurídico, adoptio imitat naturam, la adopción debe imitar la naturaleza. Se trata de la naturaleza de la familia constituida por el padre y la madre adoptantes, con unas relaciones estables, de manera que se facilite el crecimiento y desarrollo de la persona adoptada. 13 de Julio de 2010 | escrito por jmolinavaldes@gmail.com Por George A. Rekers Ph.D., Professor, University of South Carolina Hay al menos tres razones principales por las que la prohibición de la adopción de niños por homosexuales tiene una fundamentación racional: A) La estructura y forma de vida de una pareja homosexual expone a los niños adoptados en un nivel de stress mucho mayor que el que se vive en una pareja heterosexual. Como es sabido, los niños entregados en adopción son mucho más vulnerables de por sí al stress, pues normalmente proceden de familias rotas, han sufrido en ocasiones abusos y tienen una carencial emocional muy grande. Por otra parte, se sabe que la frecuencia de depresión, ideas suicidas, alteraciones del comportamiento y abuso de alcohol y drogas es mucho más frecuente entre las parejas homosexuales que las heterosexuales. Como consecuencia, la adopción por homosexuales empeoraría el stress de unos niños que ya son más susceptibles a problemas psicológicos que el resto de niños de su edad. B) Las uniones homosexuales son mucho más inestables y más cortas que las heterosexuales , por lo que sería mucho más frecuente que se interrumpiera la adopción o esta fracasase. Se sabe que los cambios de una familia o casa a otra, afectan mucho a los niños adoptados, que sufren psicológicamente. En otros estudios se estima una duración media de dieciocho meses en una unión homosexual , lo que no garantiza una estabilidad, necesaria para el bienestar del menor. C) La estructura de una unión homosexual hace que el niño carezca de todas las aportaciones positivas que sólo están presente en las uniones heterosexuales La pareja homosexual no puede aportar el modelo de padre y madre necesario para el desarrollo psicológico normal del niño, el significado de la relación marido-mujer A continuación el Dr Rekers expone estos tres puntos de una forma más ampliada: A) La estructura y forma de vida de una pareja homosexual expone a los niños adoptados en un nivel de stress mucho mayor. Esta situación es fácilmente evitable, simplemente prohibiendo la adopción. a1) Los niños en adopción están sometidos a un stress mayor que otros niños de su edad. Aquí enumera muchas de las causas de stress por las que pasa un menor en adopción: separaciones de los padres biológicos y hermanos, carencias afectivas, maltrato físico y emocional, abuso sexual, fallecimiento de los padres, adaptación a unos nuevos tutores-guardadores puestos por la Administración, una nueva casa, un nuevo vecindario, una nueva escuela. Por todas estas situaciones, entre el 50% y el 80% de estos niños tienen problemas psicológicos y mentales, a veces heredados de los padres genéticamente. El problema psicológico más importante es el conocido como Desajuste o Desquilibrio, que ocurre cuando el niño sufre más stress del que puede soportar, produciéndole a la larga, problemas de depresión, ansiedad, alteraciones de conducta y emocionales. Esta situación de desajuste se vería empeorada ante la adopción por una pareja homosexual a2) Las parejas homosexuales tienen más problemas psicológicos y de adicción a drogas, lo que expone al niño a un mayor stress. Es fácil de entender que cuando mejor sea la salud física y mental de los padres adoptantes, mejor va a ser para el niño adoptado. Precisamente para compensar el problema de desajuste del niño, una buena salud mental de los padres adoptantes es clave. Sin embargo los homosexuales tienen una frecuencia mayor que los heterosexuales de problemas psiquiátricos y físicos como SIDA, sífilis, abuso de drogas. En el mayor estudio de este tipo realizado en el Reino Unido, en más de 2000 personas, publicado en el 2003, se observó que cerca del 70% de los homosexuales y bisexuales tenían un problema mental, frente al 30% de los que eran heterosexuales. En numerosos estudios (Wichstrom and Hegna, 2003) se ha visto como el comportamiento homosexual era un predictor de riesgo de suicidio entre adolescentes, siendo el doble de frecuente entre jóvenes homosexuales que entre heterosexuales (Rusell and Joyner, 2001). Las mujeres homosexuales reunen con frecuencia los criterios de alcoholicas (Cochran 2000), uso de anfetaminas entre varones homosexuales (Copeland, 2001), uso de extasis con el doble de frecuencia (Boyd, 2003), problemas con la policia, conducir ebrio, pérdidas de memoria (Mc Cabe, 2003). Como reconoce la CDC (Centro para control de enfermedades de Atlanta), la depresión, la adicción a drogas y alcohol y la violencia, más frecuente entre los homosexuales, les hace más vulnerables a ser incapaces de seguir las medidas de protección para prevenirse del contagio del SIDA . ¿Qué tipo de soporte, educación y apoyo puede dar esta población a un niño que ya de por sí tiene problemas? Los hijos de padres depresivos tienden a ser depresivos, los hijos de padres que beben, suelen tener problemas de disciplina y de alcohol a llegar a adultos (Di Lauro, 2004) a3) La mayoría de la población en Estados Unidos rechaza la unión homosexual (cerca del 60% la ven como totalmente errónea). Esta situación, que se da también en la gran mayoría de los países, hace que los hijos de parejas homosexuales sufren la discriminación e insultos de sus compañeros en clase, y de la sociedad en general. Se produce un miedo por el menor a hablar de su familia, con una disminución de la vida social por el rechazo percibido. Aunque esta situación sea algo no deseable es una realidad y supone un stress añadido para el niño en adopción. De hecho ya hay muchos estudios que demuestran los resultados negativos de esta homofobia en los niños. B. Las uniones homosexuales duran menos y son menos estables que las heterosexuales. Son además menos capaces de proveer de una situación psicológica estable para el hogar. Las parejas homosexuales tienen una media de tres veces más contactos sexuales que las parejas heterosexuales. Se ha estimado en una media de dieciocho meses la duración de la relación homosexual. Una razón más para evitar este tipo de adopción es para proteger a los niños adoptados de ser abusados o molestados sexualmente. En un estudio (Tomeo 2001), se observó que en una comparación, el 46% de los gays habían abusado en algún momento de un menor, frente al 7% de los varones heterosexuales. Además los homosexuales tienen una media de tres veces más contactos que los homosexuales, por lo que las posibilidades de abuso son mayores C) La estructura familiar homosexual priva a los niños de características positivas que sólo están presentes en las familias heterosexuales. Entre las razones que argumentan los que están a favor de la adopción por homosexuales, están los que dicen que cambiar pañales, llevar el niño a la escuela, o dar de comer al niño, tiene poco que ver con la orientación sexual de los padres. c1) Pero la estructura familiar sí es importante. Por eso, de hecho, se niega la capacidad de adoptar por ejemplo a una pareja recién casada en la que ambos tienen sólo dieciocho años, a pesar de que por ejemplo tendrán las energías físicas y la juventud, pero les falta la garantía de estabilidad de la unión que dan los años. De la misma forma también se niega la adopción a un matrimonio por ejemplo de más de 90 años , pese a que por seguro tienen una experiencia vital importante, pero carecen de la seguridad de una continuidad en los cuidados por un mínimo número de años. O el caso de una pareja recién venida de Asia que quiera adoptar una niña en Estados Unidos. Pese a que tengan muy buenas habilidades en la educación de los hijos, el no conocer el idioma ni las características propias de la estructura familiar americana no le permitiría adoptar un hijo en un país extranjero. Lo mismo ocurriría ante defectos físicos insalvables de los padres, como por ejemplo en el caso de que ambos fueran ciegos y sordos, recién salidos de la cárcel, etc. De la misma forma, por la inherente estructura de la unión entre dos personas homosexuales, puede hacer que aunque ellos tengan individualmente capacidades en educación etc, pero como pareja les hace no idóneos para adoptar. c2) Sólo un padre y una madre proveen del modelo adecuado necesario para satisfacer todas las necesidades de un niño en adopción. Los padres heterosexuales producen que el niño pueda entender: 1) el papel social de una relación estable entre hombre y mujer 2) el papel social de un padre y una madre en la educación de los hijos 3) el modelo de relación padre-hijo 4) el modelo de relación madre-hijo c2.1) La contribución única del padre al desarrollo adecuado de los hijos La figura del padre como modelo masculino para el hijo se ha asociado con un beneficio en el éxito del funcionamiento del proceso de adopción.(Walsh, 1990). Por ejemplo los padres ayudan más a los hijos que las madres a ser independientes y competitivos y a asumir riesgos. También son importantes en el control emocional de los hijos (Gottman 1997). La implicación del padre en el aprovechamiento del estudio de sus hijos se asociado con un mayor rendimiento escolar (Nord, 1997). La implicación y cercanía del padre con los adolescentes conlleva un menor riesgo de alteraciones de conducta y estrés emocional en los hijos. Los padres que juegan con sus hijos serán después más comprensivos con los sentimientos y emociones de éstos lo que hace los hijos ser más equilibrados en sus relaciones sociales y menos agresivos en la escuela (Hart, 1998). La influencia de los compañeros a que consumieran drogas quedó muy disminuida por la cercanía del hijo con su padre, con un vínculo mayor para el padre que para la madre. (Dorius, 2004). El papel de padre en la familia está normalmente más orientado a la acción, a establecer las normas ó límites de lo que se debe o no hace, en contraste con la función más expresiva y de soporte emocional de la madre. En algunos estudios se ha visto que el papel del padre en la identificación con el propio género es incluso mayor para el padre, al asumir normalmente éste el papel de enseñar a los hijos cual es el papel de éstos en la sociedad. En un estudio longitudinal de Heatherington (1972), se encontró que las niñas que crecían sin la figura del padre por fallecimiento de eran tímidas en el trato con adolescentes de su edad, mientras que las chicas cuyo padre se marchó de casa por separación o divorcio, fueron muy activas sexualmente durante la adolescencia, con altas tasas de embarazo no deseado. En 1995, Blankenhorn observó que para las chicas que no tienen una relación de amor y afecto estable con el padre, creerán que la única relación posible con los hombres será bajo una visión utilitarista, de explotación mútua, con mayor número de contactos sexuales, evitando el compromiso. Young en 1995, observó que cuando los padres muestran un comportamiento autoritario pero al mismo tiempo buscan el diálogo con los hijos para hablar de sus problemas, éstos tenían un mayor nivel de satisfacción, por el hecho de sentir que “le importan” a su padre, frente a aquellos padres que no corrigen a sus hijos por comodidad o temor a contristar c2.2) Las contribuciones únicas de la madre al desarrollo de los hijos En una revisión en el 2003 de Ishii-Kuntz, se encontró que mientras que para los padres el papel que ellos entendían que debían asumir era el de jugar con sus hijos, el de las madres era más el de “estar atentas” y realizar las tareas de bañarlos, cambiarlos de ropa, hacer los deberes, y darles de comer. Las madres son el modelo para las hijas con el que identificarse. Además tienen un papel fundamental en explicar a los hijos cual debe ser la relación con sus compañeros, y para que sus hijos sepan desenvolverse socialmente al estar fuera de casa. Un déficit en estas tareas se ha asociado con problemas en las relaciones sociales en la vida adulta (Parker, 1987). c2.3) La aportación única del padre y la madre juntos al desarrollo de los hijos De forma normal, el niño necesita para un desarrollo emocional, social y psicosexual normal la identificación con el padre del mismo sexo y el papel complementario del padre del otro sexo. El padre, la madre y los hijos se influyen mutuamente por las relaciones entre ellos. Así por ejemplo, las madres influyen indirectamente sobre los hijos al influir en la cantidad y la calidad de la relación padre-hijo (Minuchin 2002). Los hijos en adopción han sufrido la carencia de la interacción entre los padres para su desarrollo, por eso están todavía más necesitados de que esa aportación se realice mediante una pareja heterosexual. c3) Los trabajos que se realizan en adopción homosexual no valoran las características inherentes a la pareja homosexual ni los factores de stress en el niño adoptado La mayoría de los estudios fallan en la selección de la muestra. Así por ejemplo, si se selecciona parejas homosexuales sin problemas psicológicos, de una población de voluntarios, no será una muestra representativa de la población general de homosexuales, y tendrán algunos buenos resultados en la educación de los hijos. La mayoría de los estudios no están hechos en niños adoptados sino en niños cuyo padre biológico se define como homosexual después de muchos años de convivencia familiar. Los vínculos padre-hijos serán fuertes y el hijo tenderá a comprender con más facilidad de esta forma a su padre. Sin embargo en el caso de los niños adoptados por homosexuales no sería así al no existir un vínculo afectivo previo y además el menor procederá de normalmente de unos padres heterosexuales, por lo que la nueva situación le producirá rechazo. Estos niños además no tendrán los problemas de estrés que tienen los niños en adopción, que son más vulnerables a la inestabilidad de la pareja, a la falta del padre o de la madre, etc. Por ello los resultados que encuentran que estos niños, hijos de padres biológicos que se declaran homosexuales no tienen problemas psicológicos no son extrapolables a los niños adoptivos, con problemas de stress inherentes a su situación previa a los que se añade la situación de un nuevo padre, no biológico y homosexual. La mayoría de los estudios comparan los resultados en los hijos de ser educados por dos lesbianas, seleccionadas para que tuvieran estudios superiores y con fuertes ingresos económicos y las comparan con familias heterosexuales en las que ha fallecido el padre o la madre. Como es lógico, dos personas proveen más recursos económicos, energía, tiempo, etc., que una sola y el hecho de que no se encuentren diferencias entre ambos no quiere decir que sean comparables. Como muchos estudios están hechos en padres biológicos que revelan a sus hijos su homosexualidad al ser mayores, no es posible saber cual es la contribución de los hijos en la educación como hetero o homosexual y en muchos casos las lesbianas reconocen que no revelaron su condición a sus hijos adoptados hasta pasado un tiempo. c4) La mayoría de los trabajos científicos sobre adopción homosexual tienen limitaciones metodológicas importantes, muestras insuficientes, etc. Así por ejemplo, Patterson en 2000 apuntó las siguientes observaciones: -La mayoría de los estudios se han realizado en personas de raza blanca, bien educados, de clase media y trabajadora. -No hay estudios de tipo longitudinal para saber qué pasa con los hijos a lo largo del tiempo Similares objeciones han sido expresadas por Shumm (2004), además de explicar el hecho de que al rechazar la hipótesis nula no quiere decir que aceptemos la alternativa. Es decir, el que no podamos encontrar diferencias se debe más a la falta de calidad del trabajo, por ejemplo al usar una muestra insuficiente y eso no quiere decir que podamos pasar de ahí a que no hay diferencias. En un estudio de 148 páginas publicado por Lerner y Nagai, (2001) expertos en análisis cuantitativo de la Universidad de Chicago, titulado “Sin fundamento: lo que los estudios no dicen sobre la adopción por homosexual”, concluyeron que los 49 estudios estaban sesgados en su método y en las conclusiones que obtuvieron. En el 2002, en otra revisión, Rekers encontró las siguientes deficiencias: - Falta de un grupo heterosexual de control - Falta de un grupo de control de padres biológicos - Muestra insuficiente, no tomada de forma aleatoria, inapropiada para las preguntas de la investigación - Falta de reproductibilidad y validez en las medidas (cuales fueron los criterios para establecer la homosexualidad o la heterosexualidad?) - Falta de anonimato en los participantes - Se acepta la hipótesis nula c5) El mejor desarrollo y bienestar procede de hijos de padres heterosexuales casados Sarantakos en 1996 comparó 174 grupos de chicos divididos en tres grupos según que sus padres estuvieran casados, cohabitaran o fueran homosexuales. Los resultados fueron los siguientes: En la adquisición del lenguaje, matemáticas, y ciencias sociales, los mejores resultados fueron para los hijos de casados, después para los hijos de los que cohabitaban y después los hijos de homosexuales. Lo mismo sucedió para la práctica de deportes y la sociabilidad. Los hijos de padres homosexuales fueron más tímidos, inseguros para trabajar en equipo, miedosos para hablar de su familia, introvertidos, y con dificultades para relacionarse con un compañero que fuera diferente al sexo de sus padres adoptantes. Los hijos sufrieron con frecuencia las bromas de sus compañeros sobre sus padres. En cuanto a la identidad sexual, los hijos de padres gays, tendieron a tener conductas y aficiones más propios de niñas que de niños de su edad. Más adelante en este trabajo se compara el desarrollo de los hijos comparando los hijos de un matrimonio heterosexual con los de hijos de padres que cohabitan, y con hijos de familias monoparentales (homo o heterosexual), produciendo siempre mejores resultados en el caso de hijos de padres casados y heterosexuales CONCLUSIÓN Sólo las parejas casadas heterosexuales son capaces de cubrir las necesidades específicas que tiene un niño en adopción, y una pareja homosexual, por las características inherentes de esta relación, no puede proporcionar De esta forma, la regulación de Arkansas decide evitar la situación estresante innecesaria para los niños adoptados de someterse a una adopción homosexual, siendo el ser heterosexual una condición necesaria para la adopción. De la misma forma que una pareja recién casada de 18 años, otra de 90, o un preso recién salido de la cárcel pueden dar en situaciones de excepción una educación incluso mejor que una pareja heterosexual sin estos impedimentos, hay algo inherente a estas estructuras familiares, de la misma forma que la hay en la relación homosexual que los incapacita para adoptar.
http://www.mscperu.org/
Entre esos criterios se pone un especial énfasis en lo relativo a las muestras estudiadas, los grupos de control, la metodología empleada, el diseño de las investigaciones realizadas, los procedimientos de que se han servido, los estudios de seguimiento longitudinal y las conclusiones obtenidas; confrontar, por ejemplo, los recientes trabajos de Nagay, (2004), Socarides y Nicolosi (2003), y Lerner (2002).
Los anteriores hechos constituyen un poderoso incremento de los factores de riesgo a los que queda expuesto el niño adoptado en esas condiciones. No ha de olvidarse que el niño tiene derecho a adquirir, fundar y establecer, de forma adecuada, algo tan relevante e irrenunciable como su propia identidad sexual. Este derecho resulta impedido o gravemente amenazado cuando se le expone a sólo modelos comportamentales familiares -como el homosexual-, en los que precisamente está en crisis esa misma identidad.
El niño que sólo convive con homosexuales no tiene experiencia, ni aprende, ni siente las diferencias de género existentes entre el hombre y la mujer. Por el contrario, aprende algo que es falso y antinatural: que no hay diferencias de género, que es irrelevante experimentar la atracción por las personas del otro sexo.
En consecuencia, en el niño que sea adoptado por homosexuales hay un mayor riesgo de que su identidad pueda resultar maltrecha, incompleta, sectorizada y parcialmente mutilada o estructurada de forma incorrecta y, por consiguiente, insatisfactoria.
He aquí algunas de las razones que, desde una perspectiva exclusivamente profesional, legitiman el "no" a la adopción por "padres" homosexuales. Lo que está aquí en juego no es la aceptación o el rechazo de la homosexualidad, una cuestión social que, por su importancia, debe debatirse; sino el hecho de conculcar en los más desvalidos -los niños y niñas adoptadas- su ius, su debitum, lo que les es debido, aquello que les pertenece, lo que les es propio: su derecho a la salud psíquica y a una identidad personal bien configurada, su derecho a ser educados, convivir y recibir el necesario afecto del padre y de la madre, y aprender también del cariño que sus padres se tienen, de forma que también él o ella se sientan atraídos algún día por personas de distinto sexo.Razones para la prohibición de la adopción de niños por homosexuales, según Reker
viernes 23 de julio de 2010
Respecto del Matrimonio y Adopción de menores por homosexuales en Chile.
Etiquetas:
Articulos,
Evangelicos,
Familia,
Homosexualismo,
Movimiento Social Cristiano,
Noticias,
Política,
Progresismo,
Proyecto MCD
Compártelo:

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada